La luz en septiembre siempre es extraña. No sé si es por la difracción de los rayos al atravesar las distintas capas de la atmósfera, porque Apolo, Ra o el dios solar de turno está de un humor diferente… o yo qué sé.
El caso es que hice esta sesióncilla con Alex bajo un sol de otoño raro, de esos que no sabes muy bien por qué brillan así, pero brillan.
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